[caption id="attachment_5012" align="alignleft" width="480"]Acto III Acto III[/caption]

Cuenta Wagner en su autobiografía "Mi Vida", que estaba nadando un día en el Elba cuando desde otro punto del río, invisible para él, le llegó la melodía del "coro de peregrinos", silbada por otro bañista. Dedujo que empezaba a ser popular y que Tannhäuser perduraría.

Tannhäuser y el torneo de cantores en el Wartburg es el título de una ópera romántica escrita por Richard Wagner (1813 - 1883), estrenada el 19 de octubre de 1845 en Dresde.  Libreto del compositor, basado en la tradición de los torneos poéticos medievales. Una de las más populares de Wagner, sobre todo por el afortunadísimo "Coro de peregrinos", que estamos preparando estos días.  Lo que sorprende en esta obra es el dominio de los resortes dramáticos, tanto más si se considera que el músico no era aún el todopoderoso creador del drama musical. La obertura cuenta la esencia de la trama de la ópera: la lucha entre el amor carnal y el espiritual que desgarra al protagonista. Es en sí misma un poema sinfónico, que comienza con el celebérrimo "coro de peregrinos", posiblemente una de las piezas más escuchadas del autor.

Con un programa integrado por polifonía clásica y moderna, en la primera parte, y coros de ópera y zarzuela, en la segunda, el Coro Lírico congregó a numeroso público en el concierto celebrado ayer, en la Iglesia de San Miguel, en Heras. Y nuevamente dio...

Faure-Gabriel-11[1864]

El día 27 de septiembre cantamos en la Iglesia de San Miguel, en Heras. En el programa, lírico y polifónico, está incluido el Cantique de Jean Racine, opus 11, del compositor francés Gabriel Fauré . Asombrosa obra, por equilibrio y expresión, muy querida por coros de todo el mundo, amateurs y profesionales, con la que Fauré ganó el primer premio de composición de la prestigiosa escuela en la que estudiaba, la Ècole Niedermeyer de París, con tan sólo 19 años de edad. Fue dedicada a Cesar Franck. Escrita para coro mixto y  piano/órgano, aunque cuarenta años más tarde el propio Fauré escribió la versión con acompañamiento de orquesta de cuerda. Obra exquisita en la que se haya el germen de una revolución tranquila en la música francesa, necesaria para la irrupción del impresionismo.

El arte de Fauré se revela en lineas maravillosamente cantable; en soluciones armónicas que aparentan simplicidad, con apenas alguna disonancia ocasional. A partir de esa melodía exquisita surge una escritura armónica que, de tan audaz, sorprende por su naturalidad. Y por el extremo respeto por el sonido y las palabras que lo acompañan. Todo gobernado por un sentido de la proporción estricto y equilibrado. Exige en los intérpretes corales cuerdas muy compactas, una afinación inmaculada y un gran control en el manejo de las dinámicas. Transparencia, claridad y equilibrio, señales de identidad de gran parte de la música francesa de finales del XIX. Sus innovaciones armónicas y melódicas influyeron sobre la enseñanza de la armonía en las generaciones posteriores.

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