[caption id="attachment_4300" align="alignleft" width="403"]Orfeo Orfeo[/caption]

Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción. (Proverbio chino)

La voz es una forma de comunicación básica que todos utilizamos a diario. Las palabras son comunes a todos, para todos significan lo mismo, aunque cambiar ese significado es sencillo si se usan la ironía, el humor, los dobles sentidos... y la mentira.

Pero si cantamos, la cosa cambia, ¡la cosa cambia mucho!

Claro que podemos "decir mentiras" al cantar, usando las palabras tal y como las usaríamos al hablar. Sin embargo, si quitamos la carga de información de la palabra en sí misma, nos queda un sonido, una vibración producida por el propio cuerpo, sin instrumentos ajenos a él, sin escudos protectores, sin nada que lo camufle. Lo que sea que esté pasando por nuestro corazón, saldrá.

Hay algo tremendamente poderoso en un coro, algo que golpea con fuerza, que nos mueve a levantarnos del asiento, que nos pone la piel de gallina, que nos salta las lágrimas sin saber por qué. Algo arrollador que en nuestras mentes condicionadas atribuimos a lo bien compuesta que está la música, a la potencia sonora de las voces, a nuestro momento emocional especialmente sensible... A muchas cosas que desde luego, están ahí. Cualquier explicación mínimamente racional nos sirve. Pero hay otra cosa además de todo esto, mucho más importante y mucho más difícil de percibir de forma consciente: lo que escuchamos es el sonido del puñetazo directo a la mandíbula de emoción pura, de un sentimiento por cada cantante, lo que sea que esas personas llevan en el corazón en ese preciso instante de cantar, llega hasta nosotros sin filtro, sin mentira, sin suavizar, en bruto. Y además y dentro de la absoluta libertad individual, de una forma coordinada, como grupo gregario que somos. De este modo, mientras expresamos cada uno lo que sentimos sin tapujos, lo ponemos en consonancia con lo que sienten los demás, sin traumas ni dolores, piezas engrasadas que naturalmente encajan. Dos conceptos opuestos que tienen cabida en el mismo lugar. Inexplicable. Porque además lo conseguimos sin plegarnos a nadie, simplemente todo se coordina, se organiza, se equilibra y se ordena solo.  

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