Después de participar en el Festival de Navidad, en el Teatro Vimenor de Vioño, toca descansar unos días. 2016 viene cargado de proyectos y, como no, de ilusión. ¡Cumpliremos 20 años! O Freunde, nicht diese Töne! Sondern laßt uns angenehmere anstimmen, und freudenvollere. Freude! Freude! ¡Oh amigos, no esa tonada! Entonemos...

[caption id="attachment_5217" align="alignleft" width="506"]20151311 concierto-eagles- 20151311 Eagles of Death Metal en la Sala Bataclan.[/caption]

El 22 de noviembre celebramos, en todo el orbe cristiano, Santa Cecilia, patrona de la Música y de los músicos. Es representada tocando un instrumento musical y cantando. Esta mártir primitiva ya tenía una amplia veneración y reconocimiento por parte de la comunidad cristiana en el siglo IV de nuestra era. No es hasta el siglo XIV su proclamación como patrona de los músicos, y todo ello debido a  una interpretación errónea de un pasaje de su martirio. Pero eso a nosotros nos da igual. Los cantores y los músicos aprovechamos para celebrar la propia música y se suceden conciertos, recitales, programaciones especiales en las radios,.. invocando su nombre.

Hoy hace una semana que casi 100 seguidores del grupo de rock Eagles of death metal, fueron acribillados por un grupo de yihadistas del autodenominado Estado Islámico, en la Sala Le Bataclan, de París. Este nombre hace referencia a la opereta de ambiente chino Ba- ta- clan, del músico francés Jacques Offenbach.

El teatro, el público y el grupo que tocaba la noche del viernes pasado representaban bien a uno de los enemigos mortales de Estado Islámico: lo que ellos consideran aspectos decadentes de la cultura occidental. Por el nombre de la banda que actuaba esa noche en el escenario, algunos podrían pensar que se trataba de un grupo de música heavy metal. El nombre de su grupo, como tantas otras cosas de su producción musical, es simplemente un chiste. En su irreverencia, se parecen a Charlie Hebdo, el semanario satírico francés que en enero de este año, y a poca distancia de Le Bataclan, también fue víctima de un sangriento ataque por extremistas islamistas. Todo ocurrió muy cerca de casa. Pero no sólo eso. Trasciende a los aficionados al rock, a los franceses, a los músicos, a Occidente, incluso a parte del islam que también es masacrado sistemáticamente. Ha extendido un psicótico manto de miedo que aún permanece flotando siniestro en el ambiente.

[caption id="attachment_5012" align="alignleft" width="480"]Acto III Acto III[/caption]

Cuenta Wagner en su autobiografía "Mi Vida", que estaba nadando un día en el Elba cuando desde otro punto del río, invisible para él, le llegó la melodía del "coro de peregrinos", silbada por otro bañista. Dedujo que empezaba a ser popular y que Tannhäuser perduraría.

Tannhäuser y el torneo de cantores en el Wartburg es el título de una ópera romántica escrita por Richard Wagner (1813 - 1883), estrenada el 19 de octubre de 1845 en Dresde.  Libreto del compositor, basado en la tradición de los torneos poéticos medievales. Una de las más populares de Wagner, sobre todo por el afortunadísimo "Coro de peregrinos", que estamos preparando estos días.  Lo que sorprende en esta obra es el dominio de los resortes dramáticos, tanto más si se considera que el músico no era aún el todopoderoso creador del drama musical. La obertura cuenta la esencia de la trama de la ópera: la lucha entre el amor carnal y el espiritual que desgarra al protagonista. Es en sí misma un poema sinfónico, que comienza con el celebérrimo "coro de peregrinos", posiblemente una de las piezas más escuchadas del autor.

Con un programa integrado por polifonía clásica y moderna, en la primera parte, y coros de ópera y zarzuela, en la segunda, el Coro Lírico congregó a numeroso público en el concierto celebrado ayer, en la Iglesia de San Miguel, en Heras. Y nuevamente dio...

Faure-Gabriel-11[1864]

El día 27 de septiembre cantamos en la Iglesia de San Miguel, en Heras. En el programa, lírico y polifónico, está incluido el Cantique de Jean Racine, opus 11, del compositor francés Gabriel Fauré . Asombrosa obra, por equilibrio y expresión, muy querida por coros de todo el mundo, amateurs y profesionales, con la que Fauré ganó el primer premio de composición de la prestigiosa escuela en la que estudiaba, la Ècole Niedermeyer de París, con tan sólo 19 años de edad. Fue dedicada a Cesar Franck. Escrita para coro mixto y  piano/órgano, aunque cuarenta años más tarde el propio Fauré escribió la versión con acompañamiento de orquesta de cuerda. Obra exquisita en la que se haya el germen de una revolución tranquila en la música francesa, necesaria para la irrupción del impresionismo.

El arte de Fauré se revela en lineas maravillosamente cantable; en soluciones armónicas que aparentan simplicidad, con apenas alguna disonancia ocasional. A partir de esa melodía exquisita surge una escritura armónica que, de tan audaz, sorprende por su naturalidad. Y por el extremo respeto por el sonido y las palabras que lo acompañan. Todo gobernado por un sentido de la proporción estricto y equilibrado. Exige en los intérpretes corales cuerdas muy compactas, una afinación inmaculada y un gran control en el manejo de las dinámicas. Transparencia, claridad y equilibrio, señales de identidad de gran parte de la música francesa de finales del XIX. Sus innovaciones armónicas y melódicas influyeron sobre la enseñanza de la armonía en las generaciones posteriores.

[caption id="attachment_4300" align="alignleft" width="403"]Orfeo Orfeo[/caption]

Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción. (Proverbio chino)

La voz es una forma de comunicación básica que todos utilizamos a diario. Las palabras son comunes a todos, para todos significan lo mismo, aunque cambiar ese significado es sencillo si se usan la ironía, el humor, los dobles sentidos... y la mentira.

Pero si cantamos, la cosa cambia, ¡la cosa cambia mucho!

Claro que podemos "decir mentiras" al cantar, usando las palabras tal y como las usaríamos al hablar. Sin embargo, si quitamos la carga de información de la palabra en sí misma, nos queda un sonido, una vibración producida por el propio cuerpo, sin instrumentos ajenos a él, sin escudos protectores, sin nada que lo camufle. Lo que sea que esté pasando por nuestro corazón, saldrá.

Hay algo tremendamente poderoso en un coro, algo que golpea con fuerza, que nos mueve a levantarnos del asiento, que nos pone la piel de gallina, que nos salta las lágrimas sin saber por qué. Algo arrollador que en nuestras mentes condicionadas atribuimos a lo bien compuesta que está la música, a la potencia sonora de las voces, a nuestro momento emocional especialmente sensible... A muchas cosas que desde luego, están ahí. Cualquier explicación mínimamente racional nos sirve. Pero hay otra cosa además de todo esto, mucho más importante y mucho más difícil de percibir de forma consciente: lo que escuchamos es el sonido del puñetazo directo a la mandíbula de emoción pura, de un sentimiento por cada cantante, lo que sea que esas personas llevan en el corazón en ese preciso instante de cantar, llega hasta nosotros sin filtro, sin mentira, sin suavizar, en bruto. Y además y dentro de la absoluta libertad individual, de una forma coordinada, como grupo gregario que somos. De este modo, mientras expresamos cada uno lo que sentimos sin tapujos, lo ponemos en consonancia con lo que sienten los demás, sin traumas ni dolores, piezas engrasadas que naturalmente encajan. Dos conceptos opuestos que tienen cabida en el mismo lugar. Inexplicable. Porque además lo conseguimos sin plegarnos a nadie, simplemente todo se coordina, se organiza, se equilibra y se ordena solo.  

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