En el día de Santa Cecilia «¡Viva la música y viva la libertad!»

20151311 concierto-eagles-

20151311 Eagles of Death Metal en la Sala Bataclan.

El 22 de noviembre celebramos, en todo el orbe cristiano, Santa Cecilia, patrona de la Música y de los músicos. Es representada tocando un instrumento musical y cantando. Esta mártir primitiva ya tenía una amplia veneración y reconocimiento por parte de la comunidad cristiana en el siglo IV de nuestra era. No es hasta el siglo XIV su proclamación como patrona de los músicos, y todo ello debido a  una interpretación errónea de un pasaje de su martirio. Pero eso a nosotros nos da igual. Los cantores y los músicos aprovechamos para celebrar la propia música y se suceden conciertos, recitales, programaciones especiales en las radios,.. invocando su nombre.

Hoy hace una semana que casi 100 seguidores del grupo de rock Eagles of death metal, fueron acribillados por un grupo de yihadistas del autodenominado Estado Islámico, en la Sala Le Bataclan, de París. Este nombre hace referencia a la opereta de ambiente chino Ba- ta- clan, del músico francés Jacques Offenbach.

El teatro, el público y el grupo que tocaba la noche del viernes pasado representaban bien a uno de los enemigos mortales de Estado Islámico: lo que ellos consideran aspectos decadentes de la cultura occidental. Por el nombre de la banda que actuaba esa noche en el escenario, algunos podrían pensar que se trataba de un grupo de música heavy metal. El nombre de su grupo, como tantas otras cosas de su producción musical, es simplemente un chiste. En su irreverencia, se parecen a Charlie Hebdo, el semanario satírico francés que en enero de este año, y a poca distancia de Le Bataclan, también fue víctima de un sangriento ataque por extremistas islamistas. Todo ocurrió muy cerca de casa. Pero no sólo eso. Trasciende a los aficionados al rock, a los franceses, a los músicos, a Occidente, incluso a parte del islam que también es masacrado sistemáticamente. Ha extendido un psicótico manto de miedo que aún permanece flotando siniestro en el ambiente.

Tenemos la tentación de pensar que nuestro modo de vida se sustenta sobre la pobreza de otros, y es por tanto legítimamente susceptible de recibir algún tipo de varapalo. Vemos, sin embargo, cómo el norte de la población de Mali, donde reina la miseria, es para esta caterva de descerebrados tan merecedora de castigo como lo somos nosotros.

No sabemos si somos mejores o peores que los malíes. Pero estamos seguros, y debemos gritarlo sin complejos, de no merecer este intento violento de imposición de un modo de vida bárbaro, injusto y pre-medieval. El norte de Mali está tomado por el Estado Islámico, que impone a la población sus férreas y crueles normas. Una de las formas más salvajes a través de las cuales este ejército de cafres someten en su demencia al pueblo malí es la prohibición de la música.

Un grupo de músicos malíes (y de esto trata el documental) se constituyen en los principales rebeldes de la región, al grito de “Tendréis que matarnos primero”. La música aporta sentido a lo que no lo tiene. No lo olvidemos. ¡Y celebremos Santa Cecilia!

 

 

 

 

Etiquetas:
Sin comentarios

Deja un comentario

Pin It on Pinterest