Todo el pensamiento del mundo en la Novena de Beethoven.

El último tiempo de la Novena, con la intervención de la voz humana, representa el momento más simbólico de la sinfonía. Beethoven reescribió personalmente la “Oda a la Alegría” de la Novena: utilizó sólo una parte de las dieciocho secciones del poema original de Schiller y la sometió a un arreglo libre. En esa reelaboración, el acento se desplaza a la Alegría. Alcanzada la maestría suprema en la manipulación del material sonoro, Beethoven se encontró ante la barrera de la comunicación vocal. Asomándose al precipicio del cuarto movimiento, el autor decide insertar la voz humana en el tejido sonoro. Los cuatro puntos fijos del último estilo beethoveniano, (canto, danza, variación y fuga), están presentes y fundidos en la “Oda a la Alegría“. El autor introduce la palabra con un colosal despliegue de medios. Así el movimiento comienza con una “explosión” de los instrumentos de viento en una disonancia de las trompetas y los timbales contra las otras partes. El presto arranca con un apretado recuerdo de los tres primeros movimientos; luego los violonchelos y los contrabajos presentan al unísono la melodía definitiva, que tanto le costó encontrar al maestro. Un tema sencillo, de perfil plano y continuo, sin cesuras rítmicas. Continúa la voz del bajo, en el famoso recitativo. Sigue el coro (sin solistas), arrastrando paulatinamente a todos los instrumentos y aumentando en potencia. Luego solistas y coro exponen las distintas estrofas del poeta para simbolizar una consumada armonía interior después de tanto caos y sufrimiento. La progresiva exaltación de este tema en sus siete secciones, su ramificarse, su crecimiento orgánico a través de las distintas familias instrumentales y las distintas voces, figurarán entre las intervenciones más impresionantes del genio beethoveniano y de la historia de la creación artística de todos los tiempos. Las estrofas exaltan la fraternidad humana, la victoria del hombre sobre lo que le oprime física y moralmente, la libertad conquistada mediante la superación de las pasiones. Se trata de una música rica en placer sensible. Nos invita a disfrutar su precioso color en los refinamientos del timbre y la armonía. Por su misma naturaleza fue capaz de tocar, más rápidamente que otras obras de Beethoven, el corazón de muchos hombres desprovistos de toda ciencia musical. 

El Coro Lírico de Cantabria acompañará a la Orquesta Juvenil Ataúlfo Argenta, bajo la dirección de Hugo Carrio Avello, en sendos conciertos de la Sinfonía No. 9 de L. van Beethoven, que tendrán lugar los próximos 14 y 15 de Julio.

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